“Gracias a Dios que se está haciendo justicia”
octubre 16, 2012

YAUCO - Los padres de José Luis Irizarry Pérez albergan la esperanza de que los policías arrestados ayer por el incidente en que murió su hijo pagarán por ese crimen.

“Estos arrestos no me quitan el dolor por la pérdida de mi hijo, pero uno se siente más aliviado. Gracias a Dios que se está haciendo justicia, que (los federales) sigan pa’ alante y que sigan limpiando la casa”, expresó José Luis Irizarry Muñiz, padre de José Luis, a quien llamaban Gordo.

José Luis tenía 19 años cuando murió la madrugada del 5 de noviembre de 2008 en medio de un incidente en el que recibió golpes con rotén por parte de agentes. El cuerpo tenía golpes por todos lados, incluso en el área del pecho, describió el progenitor.

Era la noche de las elecciones generales cuando el joven salió con su padre a celebrar el triunfo de los novoprogresistas y encontró la muerte.

Irizarry Muñiz, quien llevaba una camiseta con la foto del occiso, relató que casi a diario visitaba la tumba de su hijo confiado en que algún día se haría justicia. “Todos los días, desde que lo enterramos, voy al cementerio”, aseguró.

“Aunque hagan justicia, nada me va a quitar este dolor. Nada. Eso uno lo lleva ahí. Hasta que uno muera”, expresó el hombre antes de relatar que esa noche apenas pudo ver los golpes que le daban a su hijo porque trataba de proteger su cuerpo de los macanazos que también estaba recibiendo.

El hombre sospecha que la migraña que desarrolló en los pasados cuatro años, junto a los dolores en la pierna derecha, son producto de los macanazos que recibió de los policías.

Kiara Irizarry Pérez, hermana menor de José Luis y quien presenció el incidente, recordó que cuando su hermano cayó al suelo, se le acercó, pero este no respondía. “Para mí, estaba muerto cuando estaba en el piso”, dijo.

Al grupo de agentes que intervino en este incidente, explicó el padre de la víctima, los denominaban “los intocables” porque la Policía hacía caso omiso a las querellas que la gente radicaba contra integrantes de ese grupo.

“Ellos (grupo de policías) han dado tantos palos”, lamentó Irizarry mientras sostenía dos carteles con las fotos de los agentes arrestados y que mandó a hacer para llevar al Tribunal de Ponce durante el juicio estatal y con los que reclamaba que se hiciera justicia.

Con voz entrecortada, explicó que su hijo no llegó a ver el nacimiento de su segundo bebé. José Luis dejó huérfanos a dos menores. Una niña que ahora tiene cinco años y el varón, que este 31 de diciembre cumple cuatro.

Por su parte, Betsy Pérez Rivera, mamá de José Luis, dijo que el operativo la cogió por “sorpresa” y que tenía la esperanza de que en la jurisdicción estatal hicieran justicia. “Yo pensaba que iban a ir presos, que ellos iban a pagar por la muerte de mi hijo”, sentenció.

La mujer, quien lloró cuando familiares y amigos llegaron a su residencia tras enterarse de los arrestos, explicó que “la fiscal (en la jurisdic ción estatal) tenía dudas de lo que había ocurrido”, indicó. El padre de José Luis dijo creer que en la jurisdicción federal hay más testigos del caso que los que presentó la fiscalía estatal.

Por Sandra Caquías Cruz / scaquias@elnuevodia.com
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