Plantígrados
16/10/2012
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Colocados como están en medio de su furor, con sus metáforas marinas (olas, tsunamis) que revuelven las algas y la propulsión a chorro de sus camiones tumba-lo-que-sea, los dos partidos que todavía describen como "mayoritarios" continúan esquivando lo que pasa en tierra, sosteniendo sus esperanzas con chapuzones de optimismo artificial.

La decisión de correr en caravana a lluvia o sol, y pretender que esa sensación de mimo y tibieza que les ofrecen sus acólitos se traducirá en una victoria en 22 días, confirma el patetismo de esa carrera que se corre desde burbujas de colores ridículamente despintados.

Es verdad que la actividad incidental de las caminatas y actividades surtidas ha legado una colección de querellas policiales, gracias a esas mordidas de perro, caídas de bicicletas, amenazas de muerte. Verdad también es que de vez en cuando los candidatos se han vestido de paciencia para contestar alguna pregunta, casi siempre la de un estudiante en alguna escuela.
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